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Calculadora de Presupuesto 50/30/20

Reparte tus ingresos netos entre necesidades, deseos y ahorro, y comprueba en qué bloque te estás desviando.

Qué calcula esta calculadora de presupuesto

Reparte tus ingresos netos mensuales en tres bloques —necesidades, deseos y ahorro— y los compara con el objetivo de la regla 50/30/20. El resultado no es una nota sobre si lo haces bien o mal, sino un diagnóstico: te dice en qué bloque concreto se está desviando tu dinero.

De dónde sale la regla

La popularizó Elizabeth Warren en el libro «All Your Worth» (2005). Su virtud no está en la precisión de los tres porcentajes, sino en que resuelve el problema real de la mayoría de los presupuestos: son demasiado detallados para mantenerlos.

Clasificar cuarenta categorías de gasto es un sistema que casi nadie sostiene más de dos meses. Clasificar en tres bloques, sí. Y para tomar decisiones, saber que gastas un 42 % en deseos es tan útil como saber el desglose exacto entre restaurantes y suscripciones.

Cómo se clasifica cada bloque

Necesidades — objetivo 50 %

Lo que no puedes dejar de pagar sin que cambie materialmente tu vida: vivienda, suministros, alimentación básica, transporte para ir a trabajar, seguros obligatorios y las cuotas mínimas de tus préstamos.

Deseos — objetivo 30 %

Gasto prescindible: restaurantes, ocio, suscripciones, ropa más allá de lo necesario, viajes, caprichos. No es gasto «malo», es gasto elegible. Es el bloque donde puedes ajustar rápido si hace falta.

Ahorro — objetivo 20 %

Ahorro, inversión, aportaciones a la jubilación y amortización de deuda por encima de la cuota obligatoria. Todo lo que aumenta tu patrimonio neto.

La frontera entre necesidad y deseo no siempre es evidente, y ahí está buena parte del valor del ejercicio. El coche puede ser imprescindible o un gasto elegible según dónde vivas. La comida es una necesidad; pedir a domicilio cuatro veces por semana, no. Ser honesto en esa clasificación importa más que la precisión de los euros.

Un ejemplo resuelto

Con 2.200 € netos al mes, los objetivos serían 1.100 € para necesidades, 660 € para deseos y 440 € para ahorro.

Si tu alquiler solo ya son 750 €, las necesidades se disparan y el 50 % es inalcanzable sin mudarte. Ese es un diagnóstico valioso: el problema no está en que gastes demasiado en caprichos, está en la estructura de tu gasto fijo. Y las soluciones son completamente distintas según cuál sea el caso.

Errores comunes al hacer un presupuesto

  • Usar el sueldo bruto: infla los ingresos disponibles y hace que todos los porcentajes salgan artificialmente bajos.
  • Olvidar los gastos no mensuales: el seguro del coche, el IBI o las vacaciones descuadran el presupuesto justo cuando llegan. Prorratearlos entre doce meses lo resuelve.
  • Presupuestar lo que te gustaría gastar: un presupuesto construido sobre buenas intenciones no sirve. Revisa un año entero de movimientos reales, no un mes bueno.
  • Ahorrar lo que sobre: casi nunca sobra. Automatizar la transferencia al ahorro el día que cobras invierte el orden y funciona mucho mejor.
  • Abandonar el presupuesto porque un mes salió mal: un mes con una avería del coche no invalida el sistema. La media de doce meses es lo que informa.

Por dónde empezar si el reparto no cuadra

  • Protege primero el ahorro. Aunque sea un 5 % en lugar de un 20 %, tener la partida y automatizarla vale más que esperar a poder llegar al objetivo.
  • Ataca los deseos antes que nada. Es el bloque con ajuste más rápido y menos doloroso.
  • Revisa las cuotas de deuda. Si pesan mucho dentro de necesidades, reducirlas libera margen de forma estructural.
  • Mira la vivienda al final. Es lo que más pesa y lo más difícil de cambiar, pero también donde está la palanca más grande si nada más funciona.

Preguntas frecuentes

¿Los ingresos son brutos o netos?

Netos: lo que realmente entra en tu cuenta después de cotizaciones y retención de IRPF. Usar el bruto desvirtúa por completo el reparto, porque una parte importante de esa cifra nunca llega a estar disponible. Si cobras en 14 pagas, divide el total anual entre 12 para tener una media mensual coherente.

¿La cuota de la hipoteca es una necesidad o un ahorro?

Aquí hay matices. La cuota entera es una necesidad, porque tienes que pagarla. Pero conviene saber que la parte de la cuota que amortiza capital sí construye patrimonio. Para no complicar el reparto, la calculadora la trata íntegramente como necesidad, que es el criterio más prudente.

¿Y si mis gastos de vivienda ya superan el 50 % ellos solos?

Es una situación frecuente en las ciudades españolas con el mercado más tensionado, y no significa que estés gestionando mal tu dinero. Cuando la vivienda se come el bloque de necesidades, forzar el 50 % es imposible a corto plazo. Lo útil entonces es proteger el bloque de ahorro aunque sea con un porcentaje menor y ajustar los deseos, en lugar de dar el presupuesto por perdido.

¿Dónde meto la amortización anticipada de un préstamo?

En el bloque de ahorro. La cuota obligatoria del préstamo es una necesidad, pero todo lo que pagues por encima de esa cuota es una decisión voluntaria que mejora tu patrimonio neto, igual que invertir.

¿Qué hago con los gastos que no son mensuales?

Prorratéalos. El seguro del coche, el IBI, la ITV o las vacaciones no llegan cada mes, pero llegan. Divide el importe anual entre 12 y súmalo a la partida que corresponda: es la única forma de que el presupuesto refleje la realidad y no te descuadre tres veces al año.

¿El 50/30/20 es una recomendación oficial?

No. Es una heurística de reparto popularizada en un libro de divulgación, no una norma ni un consenso técnico. Su valor está en dar un punto de partida sencillo y en obligarte a mirar el reparto completo, no en que los tres números concretos sean óptimos para todo el mundo.

Origen de la regla: Elizabeth Warren y Amelia Warren Tyagi, «All Your Worth: The Ultimate Lifetime Money Plan» (2005). Es una heurística divulgativa, no una recomendación oficial de ningún organismo. Esta herramienta organiza tus propias cifras y no constituye asesoramiento financiero personalizado.