Calculadora de Tarjeta de Crédito y Revolving
Descubre cuántos años tardarías en pagar la deuda de tu tarjeta y cuánto acabarías pagando en intereses, especialmente si solo abonas la cuota mínima.
Qué calcula esta calculadora de tarjeta de crédito
Simula cuánto tiempo tardarías en liquidar la deuda de tu tarjeta y cuánto acabarías pagando en total, según la TAE aplicada y la forma en que pagas cada mes. Permite comparar las dos modalidades que marcan toda la diferencia: una cuota fija, que amortiza a ritmo constante, y la cuota mínima como porcentaje del saldo, que es el mecanismo característico de las tarjetas revolving.
Cómo funciona una revolving
Una tarjeta revolving no se comporta como un préstamo. En un préstamo hay un importe cerrado, un plazo y un cuadro de amortización: sabes desde el primer día cuándo terminas. En una revolving, cada mes ocurre esto:
Nuevo saldo = Saldo anterior + Intereses del mes − Cuota pagadaLos intereses se calculan sobre el saldo vivo, y lo que no cubre la cuota se incorpora a la deuda. Esa incorporación es la clave: los intereses no pagados empiezan a generar sus propios intereses. Es interés compuesto, pero trabajando en tu contra.
El agravante de la cuota mínima expresada en porcentaje es que la cuota baja conforme baja la deuda. Cuanto más avanzas, menos amortizas, así que el tramo final se estira durante años.
Un ejemplo resuelto
Supongamos una deuda de 3.000 € con una TAE del 22 %.
- Pagando el mínimo del 3 % (unos 90 € el primer mes, bajando cada mes): la deuda se alarga durante muchos años y los intereses acumulados llegan a acercarse al importe de la propia deuda inicial.
- Pagando una cuota fija de 150 €: la deuda se liquida en algo más de dos años y los intereses se reducen drásticamente.
- Pagando 200 € fijos: baja de los dos años y los intereses caen todavía más.
La diferencia entre la primera y la segunda opción no es de matiz: puede suponer miles de euros sobre una deuda de tres mil. Y lo único que cambia es cómo está configurada la cuota, no lo que se compró con la tarjeta.
Errores comunes con las tarjetas de crédito
- Fijarse solo en si la cuota mensual es cómoda: es exactamente la métrica que hace que la deuda se eternice. La cifra que importa es cuánto acabas devolviendo en total.
- Seguir usando la tarjeta mientras se paga: como el crédito se recompone al amortizar, es posible pagar durante años sin que el saldo baje nunca. Dejar de usarla es el primer paso real.
- Confundir el TIN con la TAE: la TAE incorpora comisiones y la frecuencia de capitalización, y es la única cifra útil para comparar. En este producto la diferencia entre ambas puede ser considerable.
- No leer las comunicaciones de la entidad: la normativa de transparencia obliga a informar periódicamente sobre la evolución de la deuda. Esa información suele mostrar en negro sobre blanco cuánto queda por pagar.
- Aceptar la conversión automática a revolving: algunas tarjetas ofrecen pasar de pago a fin de mes a pago aplazado con un solo clic o una llamada. Ese cambio activa los intereses.
Qué hacer si estás atrapado
Si los números que devuelve la calculadora te han sorprendido, estas son las vías habituales, de menos a más:
- Dejar de usar la tarjeta. Sin esto, ninguna de las demás medidas funciona.
- Pasar a cuota fija y subirla. Es un cambio que puedes solicitar a la entidad y que acorta el plazo de forma inmediata.
- Refinanciar con un préstamo personal de TAE sensiblemente menor, que además tiene fecha de fin conocida.
- Revisar las condiciones y reclamar si procede. Existe una vía de reclamación ante el servicio de atención al cliente de la entidad y, posteriormente, ante el supervisor. Si sospechas que el interés pactado o la información recibida no fueron correctos, conviene consultar con un profesional del ámbito jurídico.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una tarjeta de crédito normal y una revolving?
En una tarjeta de crédito de pago aplazado a fin de mes, liquidas todo lo gastado en un único cargo y no pagas intereses. En una revolving eliges pagar una cuota mensual (fija o un porcentaje del saldo) y el resto queda financiado, generando intereses. La diferencia clave es que en la revolving el crédito se "recompone": según vas pagando, vuelves a tener disponible, de modo que la deuda puede no terminar nunca.
¿Por qué mi deuda no baja aunque pago todos los meses?
Porque una parte grande de la cuota se va en intereses y solo el resto amortiza capital. Si la cuota es un porcentaje del saldo, además va bajando conforme baja la deuda, así que cada mes amortizas menos. Con TAE altas y cuotas mínimas, el saldo puede tardar más de una década en desaparecer, y si sigues usando la tarjeta puede no bajar nunca.
¿Qué es el interés normal del dinero y por qué importa?
Es la referencia que utilizan los tribunales españoles para decidir si un interés es usurario, conforme a la Ley de Represión de la Usura de 1908. El Tribunal Supremo ha establecido que la comparación debe hacerse con el tipo medio del producto concreto (el crédito revolving), no con el de un préstamo personal cualquiera, tomando como referencia las estadísticas del Banco de España. El umbral se valora caso por caso, así que esta herramienta no afirma ninguna cifra concreta.
¿Puedo cancelar una tarjeta revolving cuando quiera?
Puedes dejar de usarla y solicitar su cancelación, pero eso no elimina la deuda ya generada: seguirás pagando hasta liquidarla. Muchas personas encuentran útil pedir a la entidad el paso a una cuota fija más alta, o refinanciar el saldo con un préstamo personal de TAE muy inferior.
¿Compensa cambiar la deuda de la tarjeta a un préstamo personal?
En términos puramente numéricos, casi siempre sí cuando la diferencia de TAE es grande, porque un préstamo personal tiene cuadro de amortización cerrado y fecha de fin conocida. El riesgo real no es financiero sino de comportamiento: si al liberar el crédito de la tarjeta se vuelve a usar, acabas con las dos deudas a la vez.
¿Qué información está obligada a darme la entidad?
La normativa española de transparencia del crédito revolvente exige informar de forma clara sobre el coste, y facilitar periódicamente información sobre la evolución de la deuda, incluyendo escenarios de pago. Si nunca has recibido esa información o no entiendes tu extracto, es motivo suficiente para reclamar por escrito a la entidad.
Fuentes y contexto normativo: Ley de Represión de la Usura, de 23 de julio de 1908, aplicada por el Tribunal Supremo al crédito revolving comparando el interés pactado con el tipo medio del producto según estadísticas del Banco de España; normativa española de transparencia del crédito revolvente, que impone obligaciones reforzadas de información. Esta herramienta es una simulación financiera sobre los datos que introduces y no valora la legalidad de tu contrato concreto: para eso hace falta un análisis jurídico individual.
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