Un préstamo personal es un producto sencillo de entender y muy fácil de contratar mal. La mayoría de los errores no vienen de leer poco, sino de mirar el número equivocado.
Estos son los cinco que más dinero cuestan.
1. Comparar por cuota mensual en lugar de por coste total
Es el error número uno, y además está fomentado por la forma en que se comercializa la financiación. La pregunta que te hacen casi siempre es «¿cuánto puedes pagar al mes?», nunca «¿cuánto quieres devolver en total?».
El problema es que la cuota se puede bajar casi indefinidamente alargando el plazo, sin que el préstamo sea mejor. De hecho, es peor.
Un préstamo de 12.000 € puede tener una cuota de 350 € a tres años o de 220 € a cinco. La segunda parece más cómoda, y lo es cada mes. Pero devuelves bastante más dinero en total.
La comprobación correcta: multiplica la cuota por el número de cuotas. Esa cifra, comparada con lo que te prestan, es el coste real de la operación.
2. Alargar el plazo más allá de la vida de lo que compras
Hay una regla sencilla que evita muchos disgustos: no financies durante más tiempo del que te va a durar aquello que estás comprando.
Financiar a cinco años unas vacaciones de dos semanas significa que seguirás pagando ese viaje mucho después de haber olvidado el hotel. Financiar a ocho años un coche que venderás en cinco significa que llegarás a la venta debiendo más de lo que vale.
Esa última situación tiene nombre propio en el sector: patrimonio negativo. El vehículo se deprecia más rápido de lo que amortizas capital, y si necesitas venderlo o sufre un siniestro total, la indemnización no cubre la deuda pendiente.
3. Aceptar los productos vinculados sin calcular su coste
Es habitual que te ofrezcan un tipo de interés mejor a cambio de contratar un seguro, domiciliar la nómina o usar una tarjeta con un gasto mínimo.
A veces compensa y a veces no, pero la única forma de saberlo es hacer la cuenta completa:
- Calcula el coste total del préstamo con el tipo bonificado más la prima del seguro durante todos los años.
- Calcula el coste total sin bonificación y sin seguro.
- Compara ambas cifras en euros, no en porcentajes.
Un seguro de amortización de préstamo con prima única financiada es especialmente engañoso: se suma al capital prestado y, por tanto, también genera intereses durante toda la vida del préstamo.
Conviene además comprobar si el producto vinculado es realmente obligatorio para obtener el préstamo o solo condiciona el tipo. La normativa impone requisitos de transparencia sobre estas ventas, y en muchos casos tienes derecho a contratar el seguro con otra compañía.
4. No preguntar por las comisiones
El TIN es lo primero que te cuentan y las comisiones lo último. Estas son las que conviene preguntar expresamente antes de firmar:
- Comisión de apertura, que se cobra de entrada y a menudo se financia dentro del propio préstamo.
- Comisión de estudio.
- Comisión por amortización anticipada, que está limitada por la normativa de crédito al consumo pero conviene conocer.
- Comisión por reclamación de posiciones deudoras, aplicable si te retrasas en un pago. El Banco de España ha señalado que este tipo de comisión debe responder a un servicio efectivamente prestado y no aplicarse de forma automática.
Todas ellas deben figurar en la información precontractual normalizada que la entidad está obligada a entregarte. Si algo no aparece ahí, pregúntalo.
5. Confundir un préstamo personal con una tarjeta revolving
Este es el error más caro de todos, y ocurre con frecuencia porque a veces se ofrecen en la misma conversación.
Un préstamo personal tiene un importe cerrado, un plazo definido y un cuadro de amortización: sabes exactamente cuándo terminas y cuánto habrás pagado.
Una tarjeta revolving funciona de otra forma: dispones de un crédito que se renueva, pagas una cuota mensual que puedes elegir, y los intereses no pagados se incorporan a la deuda. Con cuotas bajas, la deuda puede mantenerse casi estancada durante años mientras sigues pagando.
Los tipos aplicados en este producto suelen ser muy superiores a los de un préstamo personal, y ha generado abundante litigiosidad en España en relación con la normativa de usura y con la transparencia de su contratación.
Si te ofrecen «una tarjeta con la que pagas cómodamente cada mes» cuando lo que necesitas es financiar una compra concreta, merece la pena parar y pedir un préstamo con cuadro de amortización.
La comprobación de dos minutos antes de firmar
Antes de estampar la firma, responde a estas cuatro preguntas. Si no puedes contestarlas todas, aún no tienes suficiente información:
- ¿Cuánto voy a devolver en total, en euros?
- ¿Cuál es la TAE, incluyendo todas las comisiones?
- ¿Qué productos adicionales estoy contratando y cuánto cuestan al año?
- ¿Qué pasa si quiero cancelarlo antes de tiempo?
Y recuerda que en los contratos de crédito al consumo dispones de 14 días naturales para desistir sin justificación. Firmar bajo presión y reconsiderarlo con calma en casa es una opción perfectamente legítima.