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Reformar la casa: ¿ampliar la hipoteca o pedir un préstamo personal?

Las tres formas de financiar una reforma en España, cuánto cuesta cada una de verdad y por qué la más barata en tipo no siempre es la más barata en total.

Vivienda5 min de lecturaÚltima revisión: 21 de agosto de 2026

Necesitas 40.000 € para reformar. Tienes tres caminos: ampliar la hipoteca, pedir un préstamo personal o usar ahorro. Y la respuesta intuitiva —«la hipoteca es más barata»— es cierta en el tipo de interés y con frecuencia falsa en el coste total.

Opción 1: ampliar la hipoteca

Consiste en modificar tu préstamo hipotecario para aumentar el capital, normalmente mediante una novación con tu banco actual o cambiando de entidad.

  • A favor: el tipo de interés es mucho más bajo, porque hay una garantía real detrás. La cuota mensual sube poco, porque el plazo es largo.
  • En contra: hay gastos de la operación —tasación, notaría, registro, posible comisión de novación—, y sobre todo hay un coste de plazo. Pagar 40.000 € a veinte años al 3 % cuesta más en intereses totales que pagarlos a siete años al 8 %.
  • Y el riesgo cambia de naturaleza: conviertes una deuda sin garantía en deuda garantizada con tu vivienda. Si dejas de pagar, lo que está en juego es la casa.

Opción 2: préstamo personal

Un préstamo al consumo finalista para reforma, sin garantía hipotecaria.

  • A favor: se tramita en días, no en semanas; no hay gastos de notaría ni registro; el plazo corto obliga a terminar de pagarlo pronto; y no compromete la vivienda.
  • En contra: el tipo es sensiblemente más alto y la cuota mensual pesa mucho más en el presupuesto.
  • Muchas entidades ofrecen condiciones algo mejores en préstamos finalistas para reforma o eficiencia energética que en un préstamo al consumo genérico. Merece la pena preguntarlo explícitamente.

Opción 3: pagar con ahorro

La opción que no se plantea suficiente. Si tienes el dinero, el coste no es cero —es la rentabilidad que dejas de obtener— pero suele ser muy inferior al tipo de cualquier préstamo.

Con una condición innegociable: no vaciar el fondo de emergencia. Reformar la cocina y quedarse sin colchón es cambiar un problema conocido por uno desconocido.

La comparación que importa: coste total, no cuota

Un ejemplo con números redondos para 40.000 €:

  • Ampliación de hipoteca a 20 años al 3 %: cuota de unos 222 €, unos 13.200 € de intereses totales, más los gastos de la operación.
  • Préstamo personal a 7 años al 8 %: cuota de unos 623 €, unos 12.400 € de intereses totales, sin gastos de notaría.

La hipoteca gana claramente en cuota mensual —casi 400 € menos— y no gana en intereses totales. Es el mismo mecanismo que hay detrás de cualquier oferta de reunificación de deudas: bajar la cuota alargando el plazo no abarata la operación, la reparte.

Cuál conviene depende de qué problema tengas. Si el problema es que no te cabe la cuota en el presupuesto, la hipoteca. Si el problema es pagar lo menos posible por el dinero, calcula los dos totales antes de decidir.

Lo que sí es un argumento a favor de la hipoteca

Hay un caso donde ampliar la hipoteca es claramente mejor: cuando la reforma aumenta el valor del inmueble de forma significativa y el horizonte de tenencia es largo.

Y otro, menos obvio: si la reforma es una mejora en sentido fiscal —ampliación de superficie, habitabilidad o vida útil—, ese importe suma al valor de adquisición cuando vendas y reduce la ganancia sujeta a IRPF. Guarda las facturas y las licencias de obra en cualquier caso.

Antes de firmar nada

Da igual la opción que elijas: estas cinco comprobaciones evitan la mayoría de los disgustos.

  • Compara siempre por TAE, no por TIN. La TAE incorpora comisiones y periodicidad, que es donde se esconden las diferencias.
  • Pide el coste total del crédito por escrito, no solo la cuota.
  • Vigila las vinculaciones. Domiciliar nómina puede ser razonable; contratar seguros de vida y hogar caros de la propia entidad para bajar unas décimas el tipo, casi nunca lo es.
  • Si amplías la hipoteca, comprueba la comisión de novación y si el nuevo tipo se aplica a todo el capital o solo al ampliado.
  • Y calcula tu ratio de endeudamiento con la cuota nueva incluida antes de comprometerte.

Una última idea: en España no existe una figura equivalente a la línea de crédito con garantía hipotecaria que se usa en otros países para reformas. Lo más parecido es la ampliación de capital de la hipoteca o el crédito con garantía hipotecaria, que son productos distintos y con condiciones muy variables según la entidad. Desconfía de cualquier producto que se venda como «línea de crédito sobre tu vivienda» sin ver antes la TAE y el cuadro de amortización completo.

Preguntas frecuentes

¿Es más barato ampliar la hipoteca?

En tipo de interés, casi siempre sí. En coste total, con frecuencia no: el plazo largo multiplica los intereses acumulados. Compara los dos totales, no las dos cuotas, y añade los gastos de la operación de novación.

¿Qué gastos tiene ampliar la hipoteca?

Depende de si es una novación con tu banco o un cambio de entidad, e incluye normalmente tasación, notaría, registro y posible comisión. El reparto de esos gastos entre banco y cliente lo regula la Ley 5/2019 para los préstamos inmobiliarios, así que pide el desglose por escrito antes de firmar.

¿Puedo deducirme la reforma en el IRPF?

Con carácter general no en tu vivienda habitual, salvo deducciones autonómicas específicas o las deducciones estatales por obras de mejora de la eficiencia energética, que tienen sus propios requisitos y plazos. Sí es relevante en cambio para cuando vendas: si la obra es mejora y no reparación, suma al valor de adquisición.

¿Y si la reforma es para alquilar la vivienda?

Cambia bastante. Si el inmueble está arrendado, los gastos de conservación y reparación son deducibles de los rendimientos del capital inmobiliario, con límites, y las mejoras se amortizan. Es un régimen distinto del de la vivienda habitual y conviene consultarlo antes de acometer la obra.

¿Merece la pena usar el ahorro?

Casi siempre sale más barato que cualquier préstamo, porque el coste es la rentabilidad que dejas de obtener y suele ser menor que el tipo del crédito. La condición es no tocar el fondo de emergencia: financiar una reforma y quedarse sin colchón es cambiar un gasto planificado por un riesgo no planificado.

Ponlo en práctica

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Fuentes consultadas

Contenido informativo, no asesoramiento financiero ni fiscal personalizado. La normativa y los importes citados se revisan periódicamente: comprueba la fuente oficial antes de tomar una decisión.