Hasta 2020 se podían aportar 8.000 € al año a un plan de pensiones individual con derecho a desgravación. Hoy son 1.500 €. La reducción se hizo en dos escalones, en 2021 y 2022, y cambió por completo el papel de los planes individuales en la planificación del ahorro.
El límite, con sus dos caras
El artículo 52.1 de la Ley del IRPF establece que el límite máximo conjunto de reducción es la menor de estas dos cantidades:
- El 30 % de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas percibidos individualmente en el ejercicio.
- 1.500 € anuales.
La palabra clave es «la menor». Para la mayoría manda el tope de 1.500 €, pero para quien tiene rendimientos netos bajos manda el 30 %: con 3.000 € de rendimientos netos, el límite es de 900 €, no de 1.500.
Y si aportas por encima del límite, ese exceso no reduce tu base imponible y luego sale gravado como rendimiento del trabajo al rescatar. Es lo peor de los dos mundos: ni desgrava a la entrada ni tributa barato a la salida.
Los 8.500 € de los planes de empresa
El mismo artículo 52.1 permite incrementar el límite en 8.500 € anuales adicionales cuando ese incremento proviene de contribuciones empresariales, o de aportaciones del trabajador al mismo instrumento de previsión social.
La aportación del trabajador no es libre: la ley establece un cuadro de proporcionalidad según lo que aporte la empresa.
- Si la contribución empresarial es igual o inferior a 500 €, el trabajador puede aportar hasta 2,5 veces esa cantidad.
- Entre 500,01 y 1.500 €, hasta 1.250 € más el 25 % de la diferencia entre la contribución empresarial y 500 €.
- Por encima de 1.500 €, el trabajador puede aportar como máximo el mismo importe que la empresa.
- En todo caso se aplica el multiplicador 1 cuando el trabajador obtiene rendimientos íntegros del trabajo superiores a 60.000 €.
La lectura política de la reforma es transparente: se recortó el incentivo al ahorro individual para desplazarlo hacia los planes de empleo colectivos. La lectura práctica para el ahorrador es que, si tu empresa ofrece un plan de empleo con aportación, es de largo la vía más eficiente que existe hoy.
Qué hacer con el resto del ahorro
Si ahorras 500 € al mes para la jubilación, 6.000 € al año, el plan solo absorbe 1.500. Los otros 4.500 € tienen que ir a otro sitio, y ese otro sitio determina buena parte del resultado final.
El destino natural es un fondo de inversión indexado, por tres motivos: comisiones estructuralmente más bajas, liquidez total y una fiscalidad de salida más barata, porque solo tributa la ganancia y lo hace en la base del ahorro.
Además, el artículo 94.1.a) de la Ley del IRPF permite traspasar participaciones entre fondos sin tributar, siempre que el importe se reinvierta en otro fondo. Puedes cambiar de gestora o de estrategia sin peaje fiscal, y solo pagas cuando de verdad vendes.
Entonces, ¿sigue mereciendo la pena aportar los 1.500 €?
Depende de tu tipo marginal actual y del que esperes al jubilarte, no del producto.
Con un marginal alto hoy y la expectativa razonable de uno más bajo en la jubilación, aportar el máximo tiene sentido: te ahorras tu marginal actual sobre 1.500 € y tributas al futuro. Con marginales parecidos, la ventaja se diluye y las comisiones del plan pueden anularla.
Hay una condición innegociable para que la ventaja exista: reinvertir la devolución. Si los 555 € que te devuelve Hacienda por aportar 1.500 € al 37 % se gastan cada año, el plan pierde su principal virtud y queda reducido a un aplazamiento que además encarece la salida.
Y la liquidez, que no aparece en ninguna cifra
El plan de pensiones es ilíquido hasta la jubilación salvo contingencias y supuestos excepcionales, más el supuesto de las aportaciones con diez años de antigüedad.
Para un ahorro finalista de jubilación, esa restricción puede incluso ser una virtud: impide tocarlo. Para un ahorro que quizá necesites antes, es un problema serio que ninguna comparativa de rentabilidad recoge.
Los límites y las reglas de los planes de pensiones han cambiado varias veces en pocos años. Antes de planificar a treinta años vista sobre el marco actual, conviene asumir que ese marco puede volver a moverse.