La decisión de cuándo jubilarse se plantea casi siempre en términos vitales, y está bien que así sea. Pero hay una parte que es aritmética pura y conviene tenerla delante: cuánto cobras de menos por anticiparte, cuánto de más por retrasarte y cuántos años tardas en igualar.
Qué cuesta jubilarse antes
La jubilación anticipada voluntaria exige cumplir tres condiciones a la vez, según el artículo 208.1 de la Ley General de la Seguridad Social:
- Adelantarse como máximo dos años respecto a tu edad ordinaria.
- Acreditar al menos 35 años de cotización efectiva.
- Que la pensión resultante supere la pensión mínima que te correspondería a los 65 años por tu situación familiar. Si no la supera, no puedes acogerte a esta modalidad.
Cumplidos los requisitos, se aplica un coeficiente reductor por cada mes de anticipo, según la tabla del artículo 208.2. Depende de dos variables: cuántos meses te adelantas y cuánto has cotizado.
Los extremos dan la medida: un solo mes de anticipo con una carrera muy larga supone un 2,81 % menos; dos años completos con una carrera corta, un 21 %.
Y aquí está el punto que más se subestima: no es un descuento temporal. El coeficiente te acompaña el resto de tu vida y también rebaja la pensión de viudedad que llegues a generar.
Qué gana retrasarse
El artículo 210.2 reconoce un complemento por demora para quien accede a la pensión después de su edad ordinaria, siempre que en ese momento ya reuniera el periodo mínimo de cotización.
La fórmula por defecto es un 4 % adicional por cada año completo cotizado más allá de la edad ordinaria, que se suma al porcentaje general. A partir del segundo año completo de demora también se pueden computar periodos superiores a seis meses e inferiores al año, con un 2 % adicional.
Existen además dos alternativas: cobrarlo como una cantidad a tanto alzado en lugar de como porcentaje, o combinar ambas fórmulas. La elección es del interesado.
El punto de equilibrio, con números
Tomemos a alguien con una edad ordinaria de 65 años y una pensión de 2.000 € al mes en catorce pagas, es decir 28.000 € al año.
- Si se anticipa 2 años con una carrera de entre 38 años y 6 meses y 41 años y 6 meses, el coeficiente es del 19 %: cobraría 1.620 € al mes, 22.680 € al año. Pero cobra dos años más: 45.360 € que el otro no cobra.
- Si se jubila a los 65, cobra 28.000 € al año desde entonces. Cada año recupera 5.320 € de diferencia frente al anticipado. Tarda unos 8,5 años en compensar los 45.360 € adelantados, es decir, hasta los 73 y medio.
- Si retrasa 2 años, con un 8 % adicional cobraría 2.160 € al mes, 30.240 € al año, pero renuncia a 56.000 € de esos dos años. Recupera 2.240 € al año frente a quien se jubiló a los 65: tarda 25 años en igualar, hasta los 92.
La lectura es contraintuitiva y merece subrayarse: en términos de dinero acumulado, anticiparse suele compensar durante bastante más tiempo del que la gente cree, y retrasarse tarda muchísimo en igualar.
Pero el dinero acumulado no es el único criterio. Retrasarse no protege contra vivir poco, protege contra vivir mucho: si llegas a los 95, la pensión más alta es lo que evita quedarte corto en los últimos años. Es, en el fondo, un seguro de longevidad.
Lo que el cálculo no captura
Cuatro factores que no salen en ninguna hoja de cálculo y suelen decidir:
- La revalorización. Las pensiones se actualizan cada año con el IPC, así que la diferencia entre las dos opciones también crece. Eso favorece ligeramente al que retrasa.
- El tope máximo. Si tu pensión ya está en el límite legal, el complemento por demora en forma de porcentaje puede no llegarte entero, aunque la ley prevé una compensación anual por el porcentaje no utilizado.
- La salud y las ganas. Dos años trabajando a los 66 no valen lo mismo para todo el mundo. Es probablemente la variable más importante y no tiene expresión numérica.
- Qué haces con el dinero. Quien se anticipa y no necesita el dinero puede invertirlo, y eso acorta el punto de equilibrio a su favor. Quien se anticipa y lo gasta, no.
Antes de decidir
Dos comprobaciones que evitan sorpresas. La primera: pide una simulación oficial a la Seguridad Social con tu vida laboral real. Los coeficientes se aplican sobre cifras concretas y una diferencia de tres meses en la carrera puede cambiar la franja de la tabla.
La segunda: si te anticipas, revisa el requisito de que la pensión supere la mínima que te correspondería a los 65. Es la condición que más solicitudes tumba, y no siempre se comprueba antes de tomar la decisión.