Calculadora de Plan de Pago de Deudas
Compara el método bola de nieve y el método avalancha sobre tus deudas reales: cuánto tardas, cuántos intereses pagas y en qué orden conviene atacarlas.
Qué calcula esta calculadora de plan de pago de deudas
Simula mes a mes cómo se liquidan todas tus deudas con los dos métodos clásicos —avalancha y bola de nieve— y te dice cuánto tardas y cuántos intereses pagas con cada uno. No es una fórmula cerrada: con varias deudas a tipos distintos y un excedente que va saltando de una a otra según se liquidan, hay que simular el calendario completo.
En qué se diferencian los dos métodos
Avalancha — primero el tipo más alto
Pagas las cuotas mínimas de todo y vuelcas cada euro extra en la deuda con el interés más caro. Cuando muere, pasas a la siguiente. Es el óptimo matemático: minimiza los intereses totales y, casi siempre, también el plazo.
Bola de nieve — primero el saldo más pequeño
Mismo mecanismo, pero atacando la deuda con menos saldo pendiente, sea cual sea su tipo. Pagas algo más de intereses a cambio de tachar deudas de la lista mucho antes. La lógica es conductual, no financiera: la mayoría de los planes no fracasan por mal diseño, fracasan por abandono.
Los dos comparten el mecanismo que les da nombre: cuando una deuda se liquida, su cuota mínima no se libera para gastar, se suma al ataque de la siguiente. El dinero destinado a deuda nunca baja hasta que no queda ninguna, y por eso el ritmo se acelera cada vez más.
Un ejemplo resuelto
Tres deudas: una tarjeta revolving de 3.000 € al 24 % con 90 € de cuota mínima, un préstamo personal de 8.000 € al 8 % con 180 €, y un crédito de tienda de 900 € al 15 % con 45 €. Puedes aportar 200 € extra al mes.
- Avalancha: 26 meses y 1.429 € de intereses. Orden: la revolving (mes 12), el crédito de tienda (mes 14) y el préstamo personal (mes 26).
- Bola de nieve: 27 meses y 1.491 €. Orden: el crédito de tienda (mes 4), la revolving (mes 14) y el préstamo (mes 27).
La diferencia son 62 € y un mes. Con esas cifras, la bola de nieve es perfectamente defendible: tachar una deuda entera en el cuarto mes vale más de 62 € en motivación para mucha gente. El cálculo cambia cuando la deuda cara es grande: ahí la avalancha puede ahorrar miles.
Lo que de verdad determina cuánto tardas
- El dinero extra, no el método. Pasar de 0 € a 200 € extra al mes cambia el plan de años a meses. Elegir avalancha en vez de bola de nieve suele mover un mes y unas decenas de euros. Céntrate en lo primero.
- El tipo de la deuda más cara. Una revolving al 24 % devora el excedente. Bajarla —negociando, reunificando o trasladándola— tiene más impacto que cualquier orden de ataque.
- No añadir deuda nueva. El plan asume que dejas de usar la tarjeta. Si sigues cargando gastos, la simulación no describe tu realidad.
- Tener un colchón mínimo. Sin un mes de gastos ahorrado, el primer imprevisto vuelve a la tarjeta y deshace meses de plan.
Errores comunes
- Mirar la cuota en vez del coste total. Alargar el plazo baja la cuota y sube lo que pagas. Es el mecanismo de casi toda oferta de reunificación.
- Confundir TIN y TAE. El TIN es el interés puro; la TAE incorpora comisiones y periodicidad. Para comparar productos, TAE siempre. En esta calculadora se introduce el TIN porque es el que se aplica al saldo cada mes.
- Pagar la mínima «hasta que mejoren las cosas». En una revolving eso significa pagar intereses indefinidamente sin reducir el principal.
- Cancelar antes las deudas sin intereses. Si un familiar te prestó dinero sin interés o tienes una compra a plazos al 0 % TAE real, esa deuda es la última de la lista en términos financieros.
Preguntas frecuentes
¿Cuál de los dos métodos es mejor?
La avalancha siempre paga menos intereses o los mismos, nunca más: es el óptimo matemático, porque ataca primero el dinero más caro. La bola de nieve cuesta algo más, pero liquida deudas antes y esa sensación de avance es lo que sostiene el plan. La pregunta útil no es cuál es mejor en abstracto, sino cuánto te cuesta la bola de nieve en tu caso concreto. La calculadora te da esa cifra: si son 60 €, elige el método que vayas a mantener; si son 2.000 €, merece la pena apretar los dientes con la avalancha.
¿Por qué mi tarjeta revolving nunca baja?
Porque la cuota mínima está diseñada para cubrir poco más que los intereses. Con un saldo de 5.000 € al 24 % TIN, los intereses del primer mes son 100 €; si tu cuota mínima es de 50 €, el saldo sube en lugar de bajar. La calculadora detecta esa situación y te avisa: no es que tardes mucho, es que con esas cifras la deuda no se liquida jamás.
¿Es legal cualquier tipo de interés en una tarjeta?
No. La Ley de Represión de la Usura de 23 de julio de 1908 —la llamada Ley Azcárate— permite anular los contratos de préstamo con un interés notablemente superior al normal del dinero y desproporcionado a las circunstancias. El Tribunal Supremo ha aplicado ese criterio a las tarjetas revolving comparando su TAE con el tipo medio publicado por el Banco de España para ese mismo tipo de producto. Si tu TAE se aleja mucho de esa referencia, merece la pena que un abogado lo revise.
¿Debo pagar las deudas o invertir?
Amortizar una deuda es una rentabilidad garantizada e inmediata igual a su tipo de interés. Cancelar una tarjeta al 22 % equivale a una inversión que rinde un 22 % seguro, algo que no existe en el mercado. Por debajo del 4-5 % —una hipoteca antigua, por ejemplo— la respuesta ya no es evidente y depende de tu horizonte y tu tolerancia al riesgo. Por encima del 10 %, no hay debate.
¿Merece la pena reunificar todas las deudas en un solo préstamo?
Solo si el tipo resultante es más bajo y el plazo no se alarga tanto que acabes pagando más en total. La reunificación suele bajar la cuota mensual —que es lo que se anuncia— alargando el plazo, y eso puede aumentar los intereses totales aunque el tipo baje. Compara siempre el coste total, no la cuota, e incluye las comisiones de apertura y la posible hipoteca sobre tu vivienda: reunificar deuda sin garantía convirtiéndola en deuda hipotecaria cambia por completo el riesgo.
¿Qué pasa si añado una deuda a mitad del plan?
El plan se recalcula desde cero. Por eso el orden de ataque se fija con los saldos y tipos iniciales y no se reordena cada mes: un plan que cambia de objetivo constantemente no se ejecuta. Si tu situación cambia de verdad —una deuda nueva, un ingreso extra—, vuelve a la calculadora y genera un plan nuevo.
¿Cuento la hipoteca entre las deudas a atacar?
Normalmente no, o al menos no en el mismo plan. Una hipoteca al 3 % y una tarjeta al 24 % no compiten: mientras exista la segunda, cada euro extra debe ir ahí. Cuando ya solo queda la hipoteca, la pregunta cambia y pasa a ser la de la calculadora de amortización anticipada: reducir cuota o reducir plazo, y si compensa frente a invertir.
Fuentes y método. La simulación es aritmética pura sobre las cifras que introduces: intereses mensuales sobre saldo vivo, cuotas mínimas obligatorias y excedente aplicado a la deuda objetivo. Sobre los límites al interés, la referencia legal es la Ley de 23 de julio de 1908 sobre nulidad de los contratos de préstamos usurarios y los tipos medios que publica el Banco de España para cada tipo de producto. Esta herramienta organiza tus propias cifras y no constituye asesoramiento financiero ni jurídico personalizado.
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